DESDE 1966 SOMOS FAM
La Federación Argentina de la Magistratura y la Función Judicial (FAM) nació el 15 de septiembre de 1966 en la histórica Ciudad de San Nicolás de los Arroyos, Provincia de Buenos Aires. Su acta fundacional dio inicio formal a las actividades de la institución, estableciendo esa fecha definitiva como el Día de la Magistratura y la Función Judicial en la República Argentina.
El proceso de creación y los hitos del nacimiento de la federación incluyen:
El contexto y los desafíos iniciales
Aislamiento regional: A mediados de la década de 1960, existían muy pocos colegios o asociaciones de magistradas/os constituidos en el país.
Barrera geográfica: La enorme extensión territorial de la Argentina dificultaba la comunicación permanente y la integración federal de la justicia.
Cambio de paradigma: La creación de la entidad buscó romper el viejo estigma de que las y los jueces no debían poseer espacios de expresión asociativa colectiva.
Ejemplos internacionales: Jueces y juezas franceses, en 1962 crearon en su Asamblea General a la Association des Magistrats en París, siendo pioneros en este tipo de asociacionismo.
El Congreso Fundacional (Septiembre de 1966)
La cumbre de San Nicolás: Representantes de la justicia de distintas zonas del país deliberaron e intercambiaron realidades durante tres días.
Firma del acta: El encuentro culminó el 15 de septiembre con la firma del documento que puso la piedra basal del asociacionismo judicial federal.
Lugar emblemático: La fundación de esta red civil se selló en la misma localidad donde en 1852 se firmó el Acuerdo de San Nicolás, reforzando su identidad federal.
Contexto Político Nacional en 1966
El contexto político nacional de 1966, marcado por el golpe de Estado del 28 de junio que derrocó al presidente Arturo Illia e instauró la dictadura autodenominada Revolución Argentina, tuvo un impacto devastador e inédito sobre el Poder Judicial. Este quiebre institucional barrió con las garantías constitucionales y transformó de raíz el funcionamiento de los tribunales a través de las siguientes medidas severas:
Destitución masiva de la Corte Suprema
- Remoción por decreto: Por primera vez tras un golpe militar, la Junta Revolucionaria destituyó de forma total e inmediata a todos los miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación mediante el Decreto N° 3.
- Jueces en comisión: La gran mayoría de los jueces de los fueros inferiores y de las provincias fueron "puestos en comisión", perdiendo la garantía de inamovilidad en sus cargos. Aquellos magistrados que no se subordinaron al nuevo régimen fueron cesados o reemplazados por funcionarios leales a los intereses militares.
Subordinación de la Constitución Nacional
- Arquitectura jurídica de facto: La dictadura sancionó el Estatuto de la Revolución Argentina, una norma dictada por los comandantes que se autoproclamó con rango jurídico igual o superior a la Constitución Nacional.
- Juramento modificado: Los nuevos jueces nombrados por el dictador Juan Carlos Onganía fueron obligados a jurar fidelidad priorizando las disposiciones del Estatuto dictatorial por encima de la propia Constitución Nacional. Esto destruyó por completo el control de constitucionalidad tradicional.
Concentración del poder y clausura legislativa
- Suma del poder público: Al disolverse el Congreso de la Nación y las legislaturas provinciales, las leyes pasaron a ser "decretos-leyes" emanados del Poder Ejecutivo de facto. El Poder Judicial perdió su rol de contrapeso institucional, quedando limitado a aplicar normativas de origen dictatorial.
- Persecución ideológica: Los tribunales fueron instrumentalizados para convalidar la proscripción de los partidos políticos y la intervención de las universidades nacionales.
Paradoja y nacimiento de la FAM
Reacción corporativa: En este clima de extrema vulnerabilidad institucional, asfixia política y pérdida de derechos de los magistrados, cobró fuerza el movimiento asociativo judicial. Fue precisamente la necesidad de defender los principios de independencia y de armar un frente común ante la discrecionalidad del poder político militar lo que impulsó a los jueces de las provincias a unirse y fundar la Federación Argentina de la Magistratura (FAM) el 15 de septiembre de 1966, apenas tres meses después del golpe.
Objetivos y pilares estatutarios
Independencia judicial: Asegurar la inamovilidad en el cargo durante el buen desempeño y defender la intangibilidad de las remuneraciones.
Dignificación y carrera: Promover el acceso y ascenso a los cargos tribunalicios basándose exclusivamente en criterios de idoneidad.
Igualdad de estamentos: Incluir de forma equitativa tanto a magistradas/os como a secretarias/os y funcionarias/os judiciales bajo una misma representación gremial e institucional.
Sucesos del 15 de septiembre en San Nicolás
La primera reunión estuvo cargada de simbolismo por la sede elegida: San Nicolás de los Arroyos, llamada la «Cuna del Acuerdo» porque allí se firmó, el 31 de mayo de 1852, el pacto político entre las provincias argentinas impulsado por Justo José de Urquiza, el cual sentó las bases legales e institucionales para la sanción de la Constitución Nacional de 1853. Allí mismo, en la Cuna del Acuerdo, en septiembre de 1966, magistrados representantes de las provincias se reunieron para unirse en una asociación verdaderamente federal. El Dr. Jorge Eduardo Castelli, por entonces titular del Colegio de la Provincia de Buenos Aires y a la vez presidente del Colegio Departamental de San Nicolás, expresaba en el discurso inaugural de la Convención Constituyente:
«Cuando hace poco más de un año tuvimos el honor de suscribir, en nombre del Colegio de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires, el Acta conforme a la cual se instituía el Comité Organizador de la Federación Argentina de la Magistratura (FAM), tuvimos plena y cabal conciencia de la responsabilidad que implicaba la tarea que nos era encomendada».
El Dr. Castelli, junto a un numeroso grupo de colegas —como Fernando A. Giuliani y Leonardo L. Migliano del Comité Organizador, entre otros colaboradores—, no escatimó esfuerzos para concretar una institución que estrechara los lazos de los magistrados y funcionarios judiciales de todo el país.
Las deliberaciones de este primer encuentro contaron con delegados de las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Corrientes, Chaco, Formosa, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Misiones, Salta, Santa Cruz, Santa Fe, San Juan, San Luis y Santiago del Estero. Además, Capital Federal envió a sus representantes en calidad de observadores, con derecho a voz pero sin voto.
La posibilidad de dialogar a lo largo de tres días permitió, más allá de la elaboración del Estatuto Institucional, contrastar las distintas realidades que vivían los magistrados en las diferentes zonas de la Argentina. Tras las deliberaciones y el enriquecedor intercambio de experiencias, los presentes esbozaron los fundamentos de la FAM:
- Mejorar la administración de justicia.
- Dignificar el concepto público de la magistratura.
- Instar legislaciones progresistas en todo el país.
- Permanecer ajenos a todo lo que no sean sus fines específicos, manteniéndose al margen de terrenos políticos, religiosos, sindicales o raciales, incompatibles con la objetividad y prescindencia inherentes al ejercicio de la judicatura.
Los participantes de aquella primera reunión entendieron que las comisiones directivas debían ser rotativas y elegidas por votación. En aquella Asamblea, tras una interesante votación, Jorge Castelli resultó electo presidente de la FAM para el primer período. Así comenzó a escribir su historia esta federación, un ente que podía hablar en pie de igualdad con los poderes de las distintas provincias, con total independencia del Poder Judicial en sí mismo. Posteriormente, la titularidad sería ocupada por otros presidentes de las entidades que conforman la FAM, favoreciendo así la representatividad federal.
ACTA FUNDACIONAL
De páginas amarillentas
Aquel primer encuentro causó un desacostumbrado revuelo en la rutina de la pequeña ciudad, algo que los periódicos de la época supieron reflejar con precisión. Los distinguidos visitantes se alojaron en un tradicional hotel que agregaba su cuota de esplendor a la destacada reunión. La comitiva federal fue invitada y agasajada por todas las fuerzas vivas y sectores locales. Los diarios de la época destacaron los encuentros con el Intendente Municipal, Tte. (RE) Enrique Domenech, así como las presencias del jefe del Batallón de Ingenieros de Combate 101, Tte. Jorge Muñoz; el Prefecto Mayor Osvaldo Barabino; el jefe de la Unidad IV de Policía, Inspector Mayor Francisco Uslerghi; y el Cura Párroco Néstor J. Fioroni en representación del Obispado. También participaron autoridades de Somisa y del establecimiento fabril «La Emilia», junto a camaristas, jueces, funcionarios judiciales del departamento y profesionales del foro local, en un periplo de visitas y eventos que se inició el jueves 15 de septiembre y se prolongó hasta el mediodía del domingo siguiente.
En su edición del viernes 16 de septiembre de 1966, el periódico «Será Justicia» hacía referencia a la creación de la FAM en una nota titulada «Éxito para la Federación Argentina de la Magistratura». Según el matutino, el pensamiento inicial había nacido en las «Primeras Jornadas de la Justicia» realizadas el 24 de agosto de 1965, una idea que no tardó en materializarse en la Convención Fundadora un año después.
Más allá de alterar el ritmo habitual de la ciudad, la prensa documentó el nacimiento de una institución trascendental, dejándolo plasmado entre sus páginas con cierta pompa. «Por encima de factores económicos, políticos o geográficos, los hijos de Argentina, todos, sin excepción, hemos contribuido por igual al gran hacer nacional», son las palabras del doctor Castelli que rescataba la portada del diario «El Norte» el 16 de septiembre de 1966. «La idea es magnífica y fortalecerá sin duda este tercer Poder que no dispone de bayonetas, ametralladoras ni dinero, pero tiene su sustento en algo que vale más que todo esto: la fuerza del Derecho y el anhelo de Justicia común al hombre civilizado», manifestaba Castelli ante los periodistas.
Recuerdos de San Nicolás
«A la hora de elegir quiénes serían las primeras autoridades de la Federación Argentina de la Magistratura, surgieron los dos candidatos mayoritarios de la Asamblea Constitutiva: Jorge Castelli, por la provincia de Buenos Aires, y yo, Osvaldo Tarditti, por la provincia de Córdoba. Compartimos una reñida elección», manifestó tiempo después el memorioso candidato cordobés.
El primer recuento de voluntades no favoreció de forma definitiva a ninguno de los postulados. Por el primero votaron los representantes de Corrientes, Chaco, Formosa, Jujuy, Salta, Santa Cruz y Santa Fe; por el segundo, los delegados de La Rioja, Mendoza, Misiones, San Juan, San Luis y Santiago del Estero. Mientras tanto, las delegaciones de Córdoba y Buenos Aires votaron por los presidentes de los colegios de magistrados de Santiago del Estero y de Santa Fe, respectivamente.
«Dado que ninguno de los candidatos logró los nueve sufragios requeridos para obtener la mayoría absoluta, se efectuó una segunda votación entre los dos más apoyados. Cuando faltaban sólo dos representantes por expresar su voto, ya se anticipaba que la paridad continuaría, llevando la elección a un callejón sin salida. Fue entonces cuando el Dr. Manuel De Palacios, en un gesto de grandeza respaldado por toda la delegación de cordobeses, dio su voto al representante de la provincia de Buenos Aires. Esto elevó a diez los votos a favor del doctor Castelli, quien quedó finalmente ungido en el cargo», recordó Tarditti.