Discurso del doctor Víctor Vélez en la Cena por los 50 años de FAM

El 15 de setiembre de 1966 un grupo de hombres de provincias que ejercían la magistratura alumbraron una idea; fue una idea de unión nacional alrededor de la cual se construyó la Federación Argentina de la Magistratura.

Se trato de la construcción ideológica más importante que hicimos en conjunto. Es una construcción dinámica, que fue sumando adeptos y que dentro de la concepción republicana y democrática fue asumiendo, con el correr de los tiempos, el desafío de gestar otra construcción que es el puente entre justicia y sociedad que los ciudadanos necesitan para que sus derechos fundamentales sean efectivamente protegidos.

Decía Sandor Marai que todo lo que el hombre construye, lo construye también a él; y eso es lo que ha ocurrido. El sentido federal, el concepto de nuestra tarea como servicio, la concepción de nuestra función como política, precaria y creativa reconoce su génesis en los profundos debates que se llevaron a cabo dentro del espacio en el que consistió esta construcción de la que hablamos.

Hoy cumplimos cincuenta años y hoy se celebra, justamente, el día del magistrado, lo cual implica un fuerte reconocimiento institucional a todos quienes de alguna manera fueron antes y somos ahora los constructores de la construcción.

La voluntad de asociarnos en pos de la consecución de intereses comunes y poder hacerlo, revela la existencia de un espacio que va mas allá del lugar físico del asiento de nuestras oficinas,  y ello determina el sentido de pertenencia que nos fortalece, nos enorgullece y nos une, sin que la dispersión territorial sea un óbice para ello.

Nosotros no queremos gobernar, ni ser gobernados,  nuestro poder viene de esas declaraciones inmortales que se escribieron en San Nicolás de los Arroyos en l853 y se ratificaron en Santa Fe de la Veracruz en 1994.

Nosotros creemos en esa verdad, creemos que todos los hombres fueron creados iguales y libres, creemos que el asociacionismo judicial puede contribuir a que ciertos ideales se tornen realidades, que no se pierdan, porque creemos en nuestra capacidad para moldear un destino propio y también sabemos que un proyecto crece cuando es de todos.
La cuestión es no rendirnos, ni en lo grande, ni en lo pequeño, salvo a convicciones morales y de sentido común.

Los cincuenta años de una institución son, como en la vida, hitos importantes que nos invitan a no olvidar nuestro origen, a  conocer bien el lugar que ocupamos en el presente y preparar a las generaciones futuras, es decir pensar en el futuro de la justicia, más que en la justicia del futuro.

Dice Isabel Allede. “Memoria selectiva para recordar lo  bueno, prudencia lógica para no arruinar el presente y optimismo desafiante para encarar el futuro”.  

Un afectuoso saludo a todos los miembros de los Poderes Judiciales del País.    

Víctor Vélez
Presidente FAM