Vattimo, el pensar de un filósofo

Pensamiento y expresión científica.

Su propuesta teórica busca una interpretación del mundo tardo-moderno, en las formas de secularización, en la evolución de los regímenes democráticos, el pluralismo y la tolerancia. Fiel a su primera formación religioso-política, en su libro Credere di credere (Garzanti, Milán, 1996) ha reivindicado su propio pensamiento, que califica de 'filosofía cristiana para la postmodernidad'.

Su pensamiento se centra una revisión del papel de la filosofía en nuestra sociedad y la transformación del pensamiento, de las funciones y efectos sociales del pensamiento en las prácticas cotidianas. Para Vattimo, hemos entrado en un escenario, el de la postmodernidad, donde la comunicación y los medios adquieren un carácter central, aunque esa abundancia de emisores continuos no aporta una visión unitaria, ni siquiera una visión contextualizada e independiente. Asistimos a una especie de 'babel informativa' que, más que aturdir y violentar, abre caminos a la libertad, a la pluralidad, y se escapa de las visiones unitarias de la racional-modernidad.

La postmodernidad marca la superación de la modernidad dirigida por las concepciones unívocas de los modelos cerrados, de las grandes verdades, de fundamentos consistentes, de la historia como huella unitaria del acontecer. La postmodernidad abre el camino, según Vattimo, a la tolerancia, a la diversidad. Es el paso del pensamiento fuerte, metafísico, de las cosmovisiones filosóficas bien perfiladas, de las creencias verdaderas, al 'pensamiento débil', a una modalidad de 'nihilismo débil', a un 'pasar' despreocupado y, por consiguiente, alejado de la acritud existencial.

Para Vattimo, las ideas de la postmodernidad y del pensamiento débil están estrechamente relacionada con el desarrollo del escenario multimedia, con la toma de posición mediática en el nuevo esquema de valores y relaciones. En su libro La sociedad transparente (Paidós, Barcelona, 1990; en portugués, A sociedade transparente, Edições 70, Lisboa, 1991) advierte sobre el papel determinante de los medios en este cambio histórico en las formas de organizar el pensamiento social y cultural. Los medios se han convertido en difusores de verdades parciales, contrapuestas, diversas, complejas, en ningún caso guiados por objetivos ontológicos o de narraciones unitarias del suceder histórico.

La historia se hace de "cantidad de información, de crónicas, de televisiones que tenemos en casas...". Pero no cabe pensar que los medios consigan hacer más transparente a la sociedad, sino que son los que reproducen y crean la huella de la complejidad, las representaciones donde se multiplican las posiciones, los valores, los intereses, las percepciones... En esa falta de transparencia, sin embargo, emergen la diversidad, la tolerancia, las minorías; en definitiva, un desplazamiento de los autoritarismos, los prejuicios, la violencia. A una sociedad compleja, donde se reconoce la diversidad en todos sus matices, ya no es posible constreñirla con un corsé filosófico coercitivo. Infiere Vattimo de todo ello, que esa nueva sociedad postmoderna es, consiguientemente, menos dogmática, conocedora de la diversidad y partícipe de una nueva cultura de la tolerancia.

Vattimo, que no oculta que sus raíces filosóficas están en Nietzsche y Heidegger, encuentra en estos dos autores las claves para la interpretación de la postmodernidad. Cuando Nietzsche habla de la muerte de dios, está hablando del fin de la metafísica, está intuyendo el fin del pensamiento fuerte.

Gianni Vattimo y el pensamiento débil

El controvertido pensador italiano Gianni Vattimo ha elaborado, como se verá a continuación, una singular propuesta teórica de la mano de los filósofos Martin Heidegger y Friedrich Nietzsche. En ella combate y critica todos los excesos de la tradición metafísica occidental, y propone en su lugar, una alternativa de reflexión abierta y plural: el famoso pensamiento débil.

El fin de la modernidad

Desde el fracaso absoluto de las ideologías más relevantes en la historia de las sociedades, que en el siglo pasado se evidenció más que nunca, se ha querido encontrar la causa de la ineficiencia de tales sistemas de pensamiento. Mentes agudas y lúcidas se afanaron en tal menester, y en general, se advirtió que una voluntad de modernidad voraz, que fundamentaba la mayoría de estos paradigmas- motivada siempre en rompimientos revolucionarios, en aras de una idea de progreso total-era el que descomponía cualquier posibilidad de satisfacción, con referencia a la obtención del máximo bienestar de vida para los seres humanos.

Los devastadores conflictos bélicos y los holocaustos terribles del siglo XX, han sido más que elocuentes en el sentido de que tal vereda de civilización no es la más conveniente, en lo absoluto.

El pensamiento débil

De acuerdo a lo anterior y tomando como punto de partida una lectura inédita y valiente de los filósofos que anunciaron el fin de la metafísica, Nietzsche y Heidegger, el italiano Gianni Vattimo discípulo del gran Hans-George Gadamer, se encargo por su propia cuenta de concebir una alternativa de teorización en donde: de acuerdo a la referencia de Nietzsche acerca del ámbito de la decadencia de Occidente, en virtud de su agotamiento intelectual; y tratando de paliar y recomponer el olvido del ser que ha acontecido en los discursos filosóficos imperantes hasta nuestra actualidad como lo ha manejado Heidegger; Vattimo estructura un discurso “débil” que no trata de revolucionar, ni de imponer absolutamente nada; si no más bien, de abrirse por completo a un ininterrumpido diálogo hermenéutico con todas las disciplinas, las ideologías y las ciencias, para permear al ser comunicacional que nos corresponde, con una diversidad integral que ofrezca plenitud y libertad de ser sin límites.

Ética e interpretación

Gianni Vattimo no renuncia así, a la utilización de los términos y la estructura de los discursos metafísicos obsoletos, puesto que probablemente sean los únicos posibles para nosotros. Y sin embargo evadiéndoles toda rotundidad, dimensionándolos en un ámbito dialogal permanente de sano relativismo, Vattimo logra sortear todo peligro nihilista, para acceder y recuperar- pero ahora con un positivo talante crítico-posmoderno- discursos que se tenían ya por perdidos, como por ejemplo el de la creencia religiosa.

De tal suerte que el pensamiento débil es una propuesta que integra en su composición el cuidado, la voluntad ética del reconocimiento y el respeto tolerante de las demás perspectivas humanas, y sin renunciar a mirar hacia lo trascendente; pero ya no vociferando dogmas nunca más, sino mejor asumiendo el valor de escuchar e interpretar el milagroso silencio del mundo, en todas las voces.