NUESTRA HISTORIA

Historia de la FAM 01 de enero de 2015 Por
La Federación Argentina de la Magistratura y la Función Judicial se fundó el 16 de septiembre de 1966 en la Ciudad de San Nicolás de los Arroyos, con la misión de contribuir al mejoramiento del servicio de administración de justicia y fortalecer las bases republicanas y democráticas de la Nación.
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A principios del año 1962 los magistrados franceses tenían su la Asamblea General de la Association de la Magistrature en Paris. No tardó mucho esta institución en dar muestras de la intensa vida institucional asumida, generando encuentros e intercambios periódicos entre sus miembros.

Siguiendo los pasos de la entidad europea y con la voluntad de dignificar la magistratura, jueces y funcionarios de Argentina tuvieron su Convención Constituyente en 1966, gracias a las inquietudes y esfuerzos de un grupo de magistrados de distintas provincias.

El Dr. Jorge Eduardo Castelli, por entonces titular del Colegio de la Provincia de Buenos Aires y a la vez presidente del Colegio Departamental de San Nicolás, expresaba en el discurso inaugural de la Convención Constituyente: "Cuando hace poco más de un año tuvimos el honor de suscribir en nombre del Colegio de Magistrados y Funcionarios del Poder judicial de la Provincia de Buenos Aires, el Acta conforme a la cual se instituía el Comité Organizador de la Federación Argentina de la Magistratura (FAM), tuvimos plena y cabal conciencia de la responsabilidad que implicaba la tarea que nos era encomendada".

Será necesario recordar que antes de 1965, eran pocas las asociaciones y colegios de magistrados constituidos en el país, lo que dificultaba la integración de una federación auténticamente nacional. Además, la amplia extensión territorial de la República, conspiraba contra las posibilidades de diálogo, necesarias para una empresa como ésta. Finalmente, contra todos los obstáculos, el 15 de septiembre de 1966 se constituyó la Convención Constituyente de la Federación Argentina de la Magistratura.

Realidades en contraste

La primera reunión no dejó de estar cargada del simbolismo impreso por la sede elegida: San Nicolás de los Arroyos sería una vez más la ciudad que albergaría a un grupo de hombres de distintas provincias para que confraternizaran; en 1852 fueron mandatarios, poco más de un siglo después los reunidos eran magistrados.

El Dr. Castelli, junto a un numeroso grupo de colegas -Fernando A. Giuliani y Leonardo L. Migliano del Comité Organizador, entre otros colaboradores- no escatimaron esfuerzos para concretar una institución que estrechara los lazos de los magistrados y funcionarios judiciales de todo el país.

Las deliberaciones de este primer encuentro contaron con delegados de las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Corrientes, Chaco, Formosa, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Misiones, Salta, Santa Cruz, Santa Fe, San Juan, San Luis y Santiago del Estero. Además, Capital Federal envió sus representantes en calidad de observadores (con voz, pero sin voto).

Sin dudas la posibilidad de dialogar a lo largo de tres días, permitió -más allá de la elaboración del Estatuto Institucional- contrastar las distintas realidades vividas por los magistrados de las distintas zonas de la Argentina. Tras las deliberaciones y el intercambio enriquecedor de experiencias, los allí presentes esbozaron los fundamentos de la FAM:

* Mejorar la administración de justicia.
* Dignificar el concepto público de la magistratura.
* Instar legislaciones progresistas en todo el país.
* Permanecer ajeno a todo lo que no sean sus fines específicos en terrenos que hagan a la política, religión, sindicalismo o racismo o incompatibles a la objetividad y prescindencia inherente al ejercicio de la judicatura.

Los participantes de aquella primera reunión entendieron que las comisiones directivas debían ser rotativas y por votación. En aquella Asamblea, y tras interesante votación, Jorge Castelli resultó electo presidente de la FAM, para el primer período. Así comenzó a escribir su historia esta federación, un ente que podía hablar en pie de igualdad con los poderes de las distintas provincias, con independencia del Poder Judicial en sí mismo. Luego ocuparían esta titularidad, otros presidentes de las entidades que conforman la FAM, en busca de favorecer la representatividad federal en la nueva institución.

De páginas amarillentas

Aquel primer encuentro causó en la rutina de la pequeña ciudad, un desacostumbrado revuelo que los periódicos de la época supieron reflejar.

Los distinguidos visitantes se alojaron en un tradicional hotel que agregaba su cuota de esplendor a la ya destacada reunión. La comitiva federal fue invitada y agasajada por todas las fuerzas vivas y sectores locales. Los diarios destacan los encuentros con el Intendente Municipal Tte. (RE) Enrique Domenech, además de las presencias del jefe de Batallón de Ing. de Combate 101 Tte. Jorge Muñoz, el Prefecto Mayor Osvaldo Barabino, el jefe de la Unidad IV de Policía, Inspector Mayor Francisco Uslerghi, el Cura Párroco Néstor J. Fioroni, en representación del Obispado, autoridades de Somisa y del establecimiento fabril "La Emilia", además de camaristas, jueces y funcionarios judiciales del departamento, profesionales del foro local, en un periplo de visitas y eventos que se inició el jueves 15 de septiembre y se prolongó hasta el domingo siguiente al mediodía.

En su edición del viernes 16 de septiembre de 1966, "Será justicia", hacía referencia a la creación de la FAM en la nota titulada "Exito para la Federación Argentina de la Magistratura". Según ese matutino, el pensamiento inicial habla nacido "en las Primeras Jornadas de la justicia realizadas el 24 de agosto de 1965", idea que no tardó en lograr su materialización, en la Convención Fundadora, un año después.

Pero más allá de remover el ritmo de una ciudad del interior provincial, la prensa documentó el nacimiento de algo importante, dejándolo plasmado entre sus páginas no sin cierta pompa. "Por encima de factores económicos, políticos o geográficos, los hijos de Argentina, todos, sin excepción, hemos contribuido por igual al gran hacer nacional", son las palabras del doctor Castelli que se rescatan de la tapa de "El Norte" del 16 de septiembre de 1966.

"La idea es magnífica y fortalecerá sin duda este tercer Poder que no dispone de bayonetas, ametralladoras, ni dinero, pero tiene su sustento en algo que vale más que todo esto: la fuerza del Derecho y el anhelo de Justicia, común al hombre civilizado", según hacía referencia el columnista del periódico "Será Justicia" de misma fecha.

Recuerdos de San Nicolás

"A la hora de elegir quiénes serían las primeras autoridades de la Federación Argentina de la Magistratura surgieron los dos candidatos mayoritarios de la Asamblea Constitutiva: Jorge Castelli, por provincia de Buenos Aires y yo, Osvaldo Tarditti, por la provincia de Córdoba. Compartimos una reñida elección", manifestó el memorioso candidato cordobés.

El primer recuento de voluntades no favoreció a ninguno de los postulados. Por el primero votaron los representantes de Corrientes, Chaco, Formosa, Jujuy, Salta, Santa Cruz y Santa Fe; por el segundo los delegados de La Rioja, Mendoza, Misiones, San Juan, San Luis y Santiago del Estero, mientras que los de Córdoba y Buenos Aires, lo hicieron por los presidentes de los colegios de magistrados de Santiago del Estero y de Santa Fe, respectivamente.

"Dado que ninguno de los candidatos logró los nueve sufragios requeridos para obtener la mayoría absoluta, se efectuó una segunda votación entre los dos más apoyados. Cuando faltaban sólo dos representantes para expresar su voto, ya se anticipaba que la paridad continuaría, llevando la votación a un camino sin salida, por lo que el Dr. Manuel De Palacios, en un gesto de grandeza respaldado por toda la delegación de cordobeses, dio su voto al representante de la provincia de Buenos Aires, lo que llevó a diez los votos por el doctor Castelli, quien quedó ungido con el cargo", recordó Tarditti.

Algunos años después

"Aquella reunión de San Nicolás seguía una inspiración simbólica, augurando que la misma ciudad que había sido la cuna del gran acuerdo nacional, vería el nacimiento de un nuevo acuerdo, pero esta vez, entre los magistrados y funcionarios judiciales de todo el país", recuerda un testigo activo de aquel evento, Raúl Sabaíni De la Fuente.

"El encuentro perseguía un sentido federalista y las deliberaciones encontraron escollos más en formalismos que en temas de fondo, ya que básicamente había un consenso generalizado de integrarse institucionalmente". Por su parte, Eduardo Novillo Saravia, otro juez retirado cordobés, no dejó de recordar los propósitos explicitados en los debates de la FAM. "De igual modo, esta primera reunión dejó entrever que quienes ejercíamos la función judicial en todo el país, además de desempeñar tareas semejantes, compartíamos también el peso de una labor solitaria. Esta posibilidad de intercambio de experiencias, sin dudas enriqueció la labor de todos los allí presentes, y a posteriori, de todos los miembros de la FAM".

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