Federación Argentina de la Magistratura y la Función Judicial

Federación Argentina de la Magistratura y la Función Judicial
Sub Menu contents
         
Agregar a Favoritos   Aumentar el tamaño de las letras Volver al tamaño por defecto de las letras Disminuir el tamaño de las letras


Instituto de
Estudios Judiciales


I Conferencia Nacional de Jueces

CONCLUSIONES DE LA PRIMERA CONFERENCIA NACIONAL DE JUECES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA

"JUECES Y SOCIEDAD"

SANTA FE, marzo 30/31 de 2006


Presentación del Instituto de Estudios Judiciales de FAM

Durante los días 30 y 31 de marzo próximo pasado, se llevó a cabo en Santa Fe, la Primera Conferencia Nacional de Jueces, organizada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación y a la cual concurrieron más de 500 magistrados de todo el país.

El Instituto de Estudios Judiciales de la Federación Argentina de la Magistratura, (FAM) no puede dejar de destacar la importancia de la convocatoria, que quedó confirmada con la respuesta que tuvo por parte de los propios actores llamados a debatir desde el seno mismo de la organización judicial todo lo que hace a la relación de la justicia con la sociedad, por lo que agradece a la EDITORIAL RUBINZAL-CULZONI, la oportunidad que nos brinda, generosamente, para difundir las conclusiones del evento..

El espacio que abrió la Corte Suprema de Justicia de la Nación instaló una novedad: la invitación se hizo extensiva a todos los jueces del país, tanto federales, como nacionales y provinciales, lo que confirió al evento una trascendencia sin precedentes en la historia del país.

Así lo sostuvo la doctora Carmen Argibay, cuando al comenzar sus palabras, afirmó que la realización de este Encuentro Nacional "es una primera respuesta, por lo menos de la Corte Federal, a todos los jueces del interior de los que siempre estamos muy separados, no por nuestra voluntad, sino por esas cosas de la historia que tiene el país"[1].

El alcance de este encuentro (“primer paso” como lo llamó la Dra. Argibay) se vislumbra a través de sus conclusiones, pero sus perspectivas van mucho más allá, si tenemos en cuenta las propuestas consensuadas, que, esperamos comiencen a tener inmediata operatividad.

Los jueces quisieron emitir una declaración de principios que pudiera mostrar a la sociedad que son personas que trabajan, como cualquier ser humano decente (sin perder de vista que son integrantes de un Poder del Estado) despojados de todo prejuicio, de manera tal que “la sociedad perciba claramente que son independientes de toda influencia política, económica, social o mediática”, para lo cual tienen como finalidad primordial “la defensa de la Constitución Nacional, controlando que los demás poderes se ajusten a ella … con el beneficio consiguiente para la totalidad de los ciudadanos que habitan este país”, lo que les exige como “deber ético”, “el capacitarse en forma permanente”.[2]

Pero el debate no se quedó en la mera formulación dogmática de preceptos, sino que propició la implementación de un centro de prensa de información judicial que permita un acercamiento directo y una comunicación explícita con la sociedad, para una mejor comprensión de la actividad jurisdiccional, así como la creación de una Comisión Permanente de Protección de la Independencia Judicial con representantes del poder judicial que facilite la coordinación de la defensa de la independencia judicial del Poder Judicial de la Nación y de las Provincias.

Debemos entonces los propios jueces, en forma individual, cuando ejercemos nuestra jurisdicción, y en forma conjunta, a través de las asociaciones impedir que aquellos corolarios sean obviados al momento de redefinir las bases fundantes del sistema tripartito de gobierno en el ámbito de las distintas jurisdicciones federales del país y demostrar que, como sostuvo el doctor Abel Fleming “los jueces cambiamos desde 1994”… para “ser cada vez más garantizadores de los derechos fundamentales de la gente, que tiene -en nosotros- la única instancia de poder que puede ser activada de un modo individual” [3]y que estamos dispuestos a “construir desde nosotros mismos” la independencia jurisdiccional como un bien común que no se negocia, y así poder cumplir con la manda constitucional de afianzar la justicia.

Las proyecciones de este nuevo Foro con sentido federal, presidido por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, instala la fundada esperanza de lograr decisiones políticas del gobierno nacional, que afiancen al Poder Judicial de la Nación y de cada una de las provincias argentinas. Es que aquél debe ser el garante de la óptima prestación del servicio de justicia, por ser el Estado Nacional responsable último (como persona jurídica del derecho internacional público) del cumplimiento de los tratados internacionales que legitiman los derechos personalísimos.

Tenemos la confianza de que esta reunión es la instalación de una nueva manera de consensuar institucionalmente la opinión de los propios operadores del servicio de justicia, y como lo auguró el Dr. Lorenzetti, en sus palabras de cierre, esperemos que no sea la última.

María Rosa caballero de Aguiar

Directora del Instituto de Estudios Judiciales de FAM
 

INDEPENDENCIA JUDICIAL (palabras del doctor.Abel Fleming)

Buenos días a todos. El Dr. Beinusz Szmukler[4] se quejaba de que el Dr. Rafael Gutiérrez[5] le robó parte de su exposición. Yo tenía una esperanza, la perdí cuando disertó el Dr. Miguel Caminos[6], que habló desde la perspectiva de la Asociación Nacional de Magistrados, que era quizás la arista que yo podía tocar. Me quedé casi sin libreto. ¿Será muy desorbitado, decir si me autorizan que hable de cosa juzgada írrita?, ¿del Derecho de las Etnias a la propiedad colectiva? o ¿de la casación y la nomofilaquia?

Voy a hablar de independencia judicial tratando de no repetir la frase porque creo que, si la digo tres veces, nos vamos todos. Son las dificultades cuando cinco hablamos del mismo tema. Bueno..., a ver si es que puedo, en diez minutos.

La gente tiene derecho a la independencia de la justicia. La persona es la que puede activar en forma individual este poder del estado. La Justicia es el único poder del estado que se puede activar desde una decisión individual. Desde 1.994, en Argentina, el derecho de acceso a la jurisdicción tiene una calidad reafirmada: que es que esa jurisdicción sea ejercida por un Juez independiente e imparcial. Con esto creo que -y lo hago como conclusión y no como desarrollo- los jueces cambiamos desde 1.994. Debíamos haber asumido en plenitud desde mucho antes el rol de Jueces de un estado democrático y constitucional de derecho porque ya la Constitución Nacional de 1.853 nos permitía y exigía hacerlo. Pero desde el 94- con la incorporación de los pactos y tratados internacionales al nuevo bloque de constitucionalidad- indudablemente, no podemos seguir siendo operadores del aparato del estado. Debemos empezar a ser cada vez más garantizadores de los derechos fundamentales de la gente, que tiene –en nosotros- la única instancia de poder que puede ser activada de un modo individual. Desde esta perspectiva, la independencia judicial es un núcleo indisponible, es una garantía contra el legislador, es una garantía contra las mayorías, es una garantía contra el poder ejecutivo, es una garantía contra cualquier concepción procedimental de la democracia, es una garantía contra la hegemonía política. Es, en definitiva, una garantía institucional sobre la que se soportan o deben soportarse todas las otras garantías, porque donde hay un derecho fundamental que no puede ser declarado por un juez independiente e imparcial, hay un no derecho. No hay un derecho sin respuesta, hay un no derecho. Entonces, los primeros receptores del desafío somos los Jueces, que si somos independientes nos ponemos incómodos y ponemos incómodos a los otros. Si somos independientes -porque tenemos una convicción y una vocación- desafiamos al status quo. Perseguimos un ideal inalcanzable que nos lleva al enfrentamiento y a la frustración. Pero lamentablemente somos jueces. Si tuviéramos otra función, no nos quejaríamos de esto.

Y si bien el Derecho a la independencia judicial es de la gente, no es su lucha el obtenerla. La lucha es nuestra, porque la gente no tiene -por lo menos con acciones directas y a corto plazo- la posibilidad de lograr mucho. Los que vamos a hacer, los que hacemos y los que podemos hacer seguro mucho más, somos nosotros. El poder Judicial no va a recibir auxilio externo. No le interesa la independencia judicial a los otros ámbitos del poder del estado, ¡estoy diciendo algo grave!, no le interesa la independencia judicial a los otros Poderes del estado. Le interesa, (si es que le interesa...) a la Justicia. Porque no hay poder que no sea expansivo, que no sea invasivo, que no tome los espacios de los otros poderes. ¡Este es el signo del poder! No hay poderes buenos, el nuestro tampoco es un poder bueno. Porque a veces, como decimos que tenemos que asegurar derechos fundamentales, creemos que somos unos sacerdotes de los derechos buenos. No, también nuestro poder es invasivo; por eso está la recusación -por ejemplo- por eso está el derecho al recurso. Nosotros también ejercitamos un poder que a veces asfixia al de las partes, y ocupamos todo el espacio. A veces ejercitamos un poder, y creemos haber adquirido saberes irreductibles anticipados y no provisorios, mucho antes de la sentencia.

Entonces, en este juego, en este juego de poder, no existen los auxilios externos. La independencia de los jueces la construimos nosotros o no la construye nadie. Y cuando digo la construimos nosotros, voy a hacer- creo- un aporte que hasta ahora no sé si se ha hecho, pero es fundamentalmente el que yo quisiera hacer desde la Federación Argentina de la Magistratura, que representa a 7.123 Jueces, Fiscales, Defensores y Secretarios de los poderes judiciales y ministerios públicos de las Provincias Argentinas y de la ciudad autónoma de Buenos Aires. Esta representación me obliga a decir -acá- lo que pretendo decir: las cortes de justicia y superiores tribunales de justicia de la provincias argentinas y de la ciudad autónoma de Buenos Aires, y nuestra Suprema Corte Federal deben avanzar en el reconocimiento de sus misiones constitucionales, en un doble carácter: en el jurisdiccional y en el político.

Porque un juez individual, un juez de paz actuando en Olacapato, en los Andes, en la provincia de Salta, debe resumir él solito, toda la independencia de todo el poder Judicial de la República, en la medida en que actúe jurisdiccionalmente. Y al Juez concreto, vaya si le cuesta hacerlo en el clima de desprestigio colectivo, en la carencia de medios, con el desborde de expedientes a tratar, a veces con la presión de una mayoría circunstancial dominante que le indica que debe hacer algo que él sabe que no debe hacer. Sin medios tecnológicos, sin infraestructura adecuada, sin recursos humanos que lo acerquen a una posibilidad de cumplir responsablemente su misión. Hay jueces en las provincias argentinas que están recibiendo 6.000 causas al año, y en esa condición deben dar cuenta de una independencia judicial y una respuesta de calidad de justicia. Entonces, en ese marco, a veces estamos frente al heroísmo, frente al voluntarismo ingenuo e inútil, o colocando la independencia en el anaquel de las ilusiones.

Por eso les decimos a los superiores Tribunales de Justicia de las Provincias Argentinas -aquí presentes- y a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que hoy también la independencia judicial pasa por un fortalecimiento en infraestructura, en incorporación tecnológica, en dimensionamiento adecuado, en crear las condiciones para que este poder judicial esté a la altura del requerimiento de respuesta que le demanda la época.

El gobierno nacional, en su mandato de afianzar la justicia, del preámbulo de la Constitución, no puede pensar que lo satisface con la creación del Fuero Federal en el interior de la República; fuero que está organizado exclusivamente para atender aquellos asuntos en donde están interesadas sus rentas o en donde la nación es parte, o en donde hay personas aforadas. No se afianza solamente así la justicia en la Argentina. Se afianza dando una calidad de respuesta y una infraestructura y medios con estándares mínimos igualitarios desde la Quiaca a Tierra del Fuego. Esto hoy no sucede y, frente a lo que no sucede, a mí me viene..., en este momento me viene a la cabeza, esto de la política del Teru-teru[7] que pone los huevos en un nido y en otro lado pega el grito. Al momento de la crítica, el Poder Judicial ocupa el centro de la escena; al momento de la decisión política que direccione la energía del Estado a superar los problemas, el poder Judicial no cuenta, no existe. Ayer, el Sr. Juez de la Suprema Corte Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni, había dicho que el Poder Judicial y el Fútbol -y concretamente las noticias penales del Poder Judicial y los escándalos- ocupan el mayor espacio de la prensa. Parece también que es el problema político de este tiempo: La Seguridad y la Justicia.

Hasta ahora, nosotros en la Federación, no hemos visto decisiones políticas que le den el lugar a la Justicia que exige la hora. Acá hay que invertir en justicia, así como se invirtió en algún momento en educación, así como se invirtió en salud pública; porque la independencia Judicial pasa también por el soporte necesario para dar la respuesta de calidad y eficacia que la gente exige. Porque en las condiciones en que estamos trabajando, tenemos una precariedad y una debilidad; en donde -más que para salir a militar y luchar- estamos para escondernos, porque las condiciones son francamente desventajosas.

También creo que esperamos de los más altos Tribunales de las Provincias y de la Nación, una garantía jurisdiccional. Esperamos una garantía jurisdiccional sobre la independencia en las últimas palabras de los superiores Tribunales de Justicia y en las últimas palabras de la Corte Federal. Porque, en definitiva, donde la justicia no pronuncia las últimas palabras, las pronuncia la política. Finalmente, la defensa de la independencia es jurisdiccional y hay que reclamarla, hay que pedirla, hay que exhortar, y me parece este Foro adecuado para que -desde aquellos asuntos en donde, efectivamente, la independencia está cuestionada- encontremos desde lo jurisdiccional -que es nuestra herramienta, que es nuestra respuesta de trabajo-, una restauración de aquel concepto. ¿Encontramos esto hoy en los “per saltum”?, ¿en los seguimientos obligatorios de las doctrinas de los fallos de los tribunales superiores?, ¿en los execuatur y las consultas obligatorias? En algunas provincias hay consultas obligatorias. Así no haya apelación hay que mandar para arriba la decisión para revisión. En su diseño piramidal la justicia ¿afirma su independencia? La concentración de recursos, la centralización administrativa ¿afirman la independencia? Creo que hay mucho para avanzar en el interior de cada uno de los poderes judiciales. Yo finalizo con una frase del Juez Jackson, Jackson decía: “nosotros no poseemos la palabra definitiva por ser infalibles, sino que somos infalibles porque nuestra decisión es definitiva” . En la decisión de los litigios a alguien debe adjudicársele la última palabra; si no es al órgano judicial, es al órgano político. En la resolución de los conflictos de tensión inter-poderes esto sucede también así. En la custodia de la independencia judicial avasallada, la última palabra es jurisdiccional. Allí donde la justicia no pronuncia claramente estas últimas palabras o no hace cumplir las que se pronuncian, el lugar de estas últimas palabras es ocupado por la política, es ocupado por el status quo, es ocupado por la presión de los grupos de poder.

Concluyo recordando una frase de Ihering, de ese librito tan pequeño y tan fuerte como el de la lucha por la Justicia: “en el mundo todo derecho fue arrancado”. No hubo ningún derecho que se haya concedido graciosamente; ¡todo derecho fue arrancado!

El de la independencia judicial -derecho de la gente- lo tenemos que arrancar nosotros, los jueces. Las asociaciones de Magistrados y Funcionarios tienen que ser ariete militante, y para ser un ariete militante no les tenemos que pedir posiciones más firmes, más claras y más valientes, solamente a las asociaciones judiciales y a los dirigentes, como si nosotros no las integráramos. Cada uno de nosotros debemos tener una actitud proactiva, que las engrandezca, que las haga fuertes, que las haga que no reaccionen tardíamente frente a un ataque o frente a un conflicto; sino que actuemos tempranamente mostrando que somos parte de la solución y no del problema; que reclamamos un espacio, que reclamamos un espacio de aporte y decisión para -de ese modo- engrandecer la acción que éstas puedan tener en la construcción de una nueva política judicial.

La Federación Argentina de la Magistratura está dispuesta a recorrer ese camino y a recorrerlo con los Superiores Tribunales, con la Junta Federal de Cortes -como lo estamos haciendo-, con la Asociación Nacional y con la Corte Federal.

Muchas gracias.

ABEL FLEMING
 


Comisión de Capacitación

-Necesidad de capacitación para todos los actores del proceso judicial, jueces, funcionarios y empleados.-

-Capacitación para los aspirantes al ingreso de la carrera judicial.-

-Capacitación continua y permanente para las personas que operan en el sistema judicial.-

-Existencia de incentivos diversos para motivar a los actores del proceso judicial a la capacitación.-

-Modalidad de talleres para la operatoria en capacitación que permita la vinculación horizontal de los participantes.-

-Formación jurídica sistemática.-

-Formación técnica de los magistrados mediante la implementación de cursos para administrar juzgados, criterios de gestión y uso de tecnología.-

-Capacitación para el reforzamiento de la independencia judicial y el estado de derecho.-

-Coordinación de las Escuelas Judiciales del Poder Judicial de la Nación y de las Provincias.-

-Existencia de una RED-PORTAL permanente para coordinación de actividades de las instituciones participantes.-

-Absoluto respeto en la instrumentación de la RED-PORTAL permanente para las autonomías provinciales en igualdad de condiciones.-

-Ampliación del presupuesto destinado a capacitación.-

-La ética judicial debe formar parte de la capacitación.-

-Elaboración de programas de capacitación en los que se contemple el estudio de las diversas formas que asume la discriminación.-

-Que es un deber ético de los jueces el capacitarse en forma permanente.-

Reinvindicar en estas jornadas el trabajo que en materia de capacitación vienen realizando históricamente los poderes judicial de la nación y de las provincias .-
 

 
Comisión sobre Independencia Judicial, Status del Juez y Relación con otros poderes

1.- Los jueces deben decidir los conflictos teniendo en cuenta que todos los ciudadanos, cualquiera sea su origen, su credo, sus ideas políticas o riquezas o su pobreza, son iguales ante la ley. Por ello deben actuar de manera que la sociedad perciba claramente que son independientes de toda influencia política, económica, social o mediática.-

2.- Los jueces integran un Poder del Estado cuya finalidad es la defensa de la Constitución Nacional, controlando que los demás poderes se ajusten a ella, tutelando las instituciones y defendiendo los derechos individuales de los ciudadanos. Por esta razón es imprescindible fortalecer el poder judicial para que pueda cumplir tan importante en la sociedad.-

3.- Las garantías que aseguran la independencia del juez no son un privilegio ni un beneficio de carácter personal o patrimonial de los magistrados sino el resguardo del equilibrio tripartito de los poderes del Estado. Su respeto es fundamental para la independencia del Poder Judicial.-

4.- Quienes han sido encomendados por el pueblo para ocuparse de la gestión de los otros poderes del estado, deben realizar una lectura madura de la Constitución que los obliga a proteger las instituciones, con el beneficio consiguiente para la totalidad de los ciudadanos que habitan este país.-

5.- La inamovilidad en los cargos es esencial para que el Juez pueda decidir sin temores a ser removido. Por ello, todo pedido de enjuiciamiento debe ser fundado y analizado con la mayor seriedad y rápidamente desechado cuando no reúne esos mínimos requisitos. La amenaza de destitución por cualquier medio directo e indirecto, frente a sentencias que no conforman a un determinado grupo, constituyen una afectación de esa garantía y una seria lesión a la independencia judicial. El poder de enjuiciamiento o el disciplinario no tienen competencia alguna para revisar el contenido de las sentencias de los jueces.-

6.- Los jueces deben tener la seguridad de que estarán en sus cargos mientras dure su buena conducta a fin de ser independientes de quien los designó. No se respeta ésta garantía cuando se establece un plazo determinado, pretendiendo introducir una dependencia de quien debe renovar el mandato. También se afecta la garantía si se valoriza desigualmente la tarea de los jueces o si no se les reconoce un mínimo indispensable para su desempeño independiente.-

7.- Los jueces deben tener en cuenta las consecuencias de sus decisiones, prestando particular atención a las demandas que la población tiene respecto de la justicia, y la división de poderes. No obstante, la decisión judicial no puede basarse en los deseos circunstanciales de la opinión publicada, ya que debe respetar el debido proceso y aplicar la ley. La independencia judicial también se ve afectada cuando se pretende lograr una determinada decisión mediante la presión pública, o el desprestigio del magistrado. Los desacuerdos pueden ser atendidos y los equívocos corregidos por la vía de los recursos judiciales, pero nadie puede tener el poder de influir sobre los jueces por vías que no sean las que el derecho permite.-

8.- El justo reclamo de acceso a la justicia y de una decisión rápida, requiere el dictado de legislaciones adecuadas por parte de los poderes legislativos y de inversiones en personal y tecnología por parte de los poderes ejecutivos. Por ello es necesaria la definición de políticas de estado respecto del poder judicial que, basándose en el consenso, sean respetadas en todo el país para que la población reciba el servicio que merece.-

Implementación: Se promueve la creación de una Comisión Permanente de protección de la Independencia Judicial con representantes del poder judicial y con el objeto de:

1.- Coordinar la defensa de la independencia judicial del Poder Judicial de la Nación y de las Provincias.-

2.- Establecer un sistema para hacer conocer al Poder Legislativo Nacional y en las Provincias, las propuestas de reformas legislativas en el poder judicial.-
 

 
Comisión de Prensa, Justicia y Sociedad:

Se ha debatido sobre la base de la necesidad de adoptar una política comunicacional de los poderes judiciales, y en ese contexto, considerando las exposiciones de los panelistas en el seno de la comisión, se arribó a las siguientes conclusiones:

IMPLEMENTACIÓN: Se propone la implementación de un centro de prensa de información judicial.-

Integración: En cuanto a su composición, se consideró que debería crearse por las máximas autoridades de gobierno de cada poder judicial con la participación de representantes de las organizaciones de jueces, tanto en la jurisdicción nacional como en cada jurisdicción provincial. Se propondrá que, por convenios el Centro a crearse en el orden nacional preste colaboración a los órganos provinciales, tendiendo a la conformación de un centro nacional único.-

Objeto: El centro de prensa se encargará de recolectar y comunicar toda la información judicial e institucional relevante para la sociedad y los magistrados.-

Con relación a la comunicación hacia la sociedad se encargará:

-De promover la difusión de las decisiones judiciales, resoluciones institucionales y educación jurídico-legal a fin de procurar una mejor comprensión del quehacer jurisdiccional por parte de la población.-

-De crear un cuerpo de profesionales en comunicación, en los principales centros judiciales del país, tanto en la justicia nacional como provincial, si así lo requiere con el propósito de establecer relaciones comunicacionales con la prensa. El centro de prensa no se propone limitar o impedir la opinión o expresión directa de los jueces, ni sustituirlos, sino prestarles colaboración y asistencia para las necesidades de información que ellos estimen convenientes.-

-De facilitar la creación de un equipo de emergencia para la asistencia comunicacional en situaciones de crisis, o casos relevantes para asistir a los jueces que lo requieran.-

-De planificar una mejor difusión de las decisiones judiciales y del quehacer del poder judicial.-

En relación con los magistrados se encargará:

-De mejorar la información disponible para un mejor desempeño de la función judicial. A tales fines promoverá la ampliación de la página Web de la Corte Suprema para el acceso a los jueces de los fallos y a documentación jurídica de la biblioteca y derecho comparado.-

-De promover foros de discusión de temas comunes entre jueces de un mismo o de distintos fueros a los fines de discutir guías generales de la actuación judicial, necesidades de recursos materiales, técnicos y humanos.

-De organizar cursos de capacitación a los magistrados en materia de comunicación y relación con los medios periodísticos.

-Promover la inter-actuación entre los fueros a fin de que colaboren en el aporte para la implementación de una política comunicacional del poder judicial.-

-Se considera necesario debatir la extensión de la información que se debe presentar públicamente y la que se debe reservar, según las etapas y tipos del proceso, especialmente penal, preservando a los justiciables, especialmente en los casos de resonancia pública.-

-Desarrollar programas de difusión de la actividad judicial y el rol institucional como poder del Estado especialmente ante jóvenes, llegando a las escuelas secundarias o trayendo a éstas a los tribunales.-
 


Acto de Clausura Palabras del cierre del Señor Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Dr. Ricardo Luis Lorenzetti

Señora Ministro de la Corte Suprema, Carmen Argibay, Señores Magistrados, Ministros de las Cortes Supremas de las provincias aquí presentes, Magistrados de todos los Fueros que han venido desde todo el País para hacerse presentes en esta reunión, quiero decirles que realmente estamos todos muy emocionados porque este ha sido un paso que nunca habíamos dado. Siempre habíamos estado trabajando aisladamente, cada uno en lo suyo. Pero, en las reuniones previas que hemos hecho y hoy mismo, uno percibe que en el corazón de cada uno de todos nosotros palpita la necesidad de sentir a un colega al lado, de compartir sus ideas, de estar juntos, de tener proyectos comunes. Creo que esta ha sido la gran carga emotiva que he notado en esta reunión al escuchar a cada uno de todos ustedes, contando cuales eran sus inquietudes.

Y verdaderamente esa fue la razón por la cual organizamos esta Conferencia Nacional de Jueces. Una decisión que tomó la Corte Suprema, pero que también fue gratamente acompañada. Por eso quiero agradecer a las organizaciones que, desde el primer momento, estuvieron junto a nosotros: La Asociación de Magistrados de la Justicia Nacional, la Junta Federal de Cortes, la Federación Argentina de la Magistratura y el Consejo de la Magistratura de la Nación. Todos ellos, no solo declararon que iban a estar con nosotros, trabajaron desde el primer día, se esforzaron, hicimos una obra común. Eso es algo realmente importantísimo en la historia del Poder Judicial.

Quiero agradecer también a la Universidad Nacional del Litoral, que en este lugar histórico nos ha permitido reunirnos y nos ha dado todas las facilidades. Quiero agradecer también a todo el personal de la Corte Suprema Nacional, de la Corte Provincial y de la Universidad, que han trabajado denodadamente para que esto sea posible. Y también quiero agradecer, muy particularmente a todos ustedes, muchos de los cuales han hecho un gran esfuerzo para llegar hasta aquí. Han venido de los lugares más alejados, han venido de los lugares más diversos. Pero es esta lejanía y esta diversidad las que nos hace fuertes, las que hacen que el Poder Judicial esté a lo largo y a lo ancho del País. Y creo que es eso destacable. No hay nadie que tenga a lo largo y a lo ancho del País una estructura de gente de alta calidad humana, una estructura integrada por gente que ama lo que hace. Y en este sentido, siempre me ha parecido importantísimo que pongamos la atención en el aspecto humano del Servicio de Justicia que trabaja a veces sin recursos y con tecnologías obsoletas. Esto fue reconocido por el pueblo argentino, el que, en circunstancias históricas muy adversas, cuando normalmente hubiera decidido ir a los cuarteles, optó por la Justicia, como ocurrió en la última gran crisis. Y esto fue una obra del Poder Judicial, pero no en abstracto, fue una obra de miles de personas que lo integran, y que se esforzaron denodadamente por atender una demanda social acumulada. Esto es muy valioso y nos enorgullece. Nos enorgullece que hay mucha gente que quiere estar en el Poder Judicial, que ama lo que hace y que precisa que estemos juntos y organizados.

En esta jornada hemos trabajado intensamente. Es probable que muchos de ustedes piensen que hubiera sido necesaria una mayor participación individual, y lo vamos a hacer, pero esta ha sido la primer reunión y esperemos que no sea la última; pensamos seguir. Probablemente haya alguno de ustedes que piense que se hubiera podido decir más, o menos. Pero lo que se dirá en esta reunión no es lo que cada uno de ustedes ya ha dicho, o lo que las Asociaciones que integran el Poder Judicial y que lo representan han dicho ya muchas veces. No debemos olvidar, ni estamos ignorando el esfuerzo y el trabajo que han hecho las Asociaciones que integran el Poder Judicial, que ha sido importantísimo; lo que estamos haciendo aquí, es tratando de dar una opinión Institucional, donde estamos todos. Y esto va a tener una fuerza importante. Pero esa fuerza va a surgir del consenso, y el consenso son algunos puntos en los cuales todos estamos de acuerdo y que felizmente son numerosos. Pero es la fuerza del consenso lo que nos va a hacer poderosos y no el disenso o el individualismo. Creo que hoy ha sido un ejemplo de consenso, el trabajo en las comisiones y las conclusiones a las cuales hemos arribado.

Otra característica, además del consenso, que me parece importante poner de relieve, es que nos hemos preocupado por las definiciones concretas, no solo declarar. Yo siempre he dicho, a lo largo y a lo ancho del País, en estas reuniones preparatorias, que debemos superar aquello que siempre se nos ha dicho a los argentinos: estamos apasionados por el diagnóstico, apasionados y enamorados de las declaraciones, que luego quedan allí guardadas en libros, en cuadernos, en papeles. Pero el ciudadano común, hoy percibe que hay una distancia entre lo declarado y lo efectivo, que no nos resulta ajena. Y entonces quisimos hacer algo que no solo sea un conjunto de declaraciones o de quejas, sino un conjunto de propuestas, también, para que nos organicemos mejor y podamos avanzar. Por eso es que ustedes van a ver propuestas muy concretas. Por ejemplo, en la Comisión de Prensa, la creación de un centro de información judicial para hacer comunicación hacia afuera, y que esto lo hagamos de manera coordinada a lo largo y a lo ancho del País; la posibilidad de crear algún sistema de expertos que asistan a los Jueces cuando tienen casos de gran notoriedad y que le ayuden a manejar ese conflicto para el cual ninguno de nosotros está preparado. Hemos propuesto también, y ha sido aprobado, la creación de un centro de información judicial que ayude a los Jueces, a lo largo y a lo ancho del País, en su trabajo diario. Y esto permitirá que cada uno de ustedes pueda consultar, pueda reunirse con sus pares, discutir los temas, las dudas, o bien recibir el material que desea. Son propuestas concretas porque pensamos que hay que avanzar para que en la próxima reunión ya no hablemos más de estos temas y los veamos en ejecución.

También es una característica de esta Jornada que hemos hecho una fuerte declaración de Principios. Creo que todos, en cada una de las comisiones y en las no menos importantes reuniones preparatorias, han coincidido en que es es muy relevante estar juntos, conversar, compartir dudas, generar espacios de diálogo para ponernos de acuerdo en algunos Principios. Y defenderlos porque es la hora de hacerlo. Porque cuando hablamos de la Justicia, siempre es bueno preguntarse, como lo hizo Ronald Dworkin respecto de los derechos: ¿Hemos tomado la Justicia en serio? ¿Hemos hecho lo suficiente para que podamos afirmar estos Principios? Creo que este histórico momento todos somos conscientes de que es la hora de los principios y de la lucha por defenderlos. Por eso ustedes van a ver que hay muchos de lo que siempre han reclamado individualmente, expresado institucionalmente.

Estamos diciendo, por ejemplo, que las garantías que aseguran la independencia del Juez no son un privilegio, ni un beneficio de carácter personal o patrimonial de los Magistrados, sino el resguardo del equilibrio tripartito de los Poderes del Estado. Su respeto es fundamental para la independencia del Poder Judicial.

Decimos también que los Jueces deben tener la seguridad de que estarán en sus cargos mientras dure su buena conducta, a fin de ser independientes de quien los designó, y que no se respeta esta garantía cuando se establece un plazo determinado, pretendiendo introducir una dependencia respecto de quien debe renovar el mandato.

También se afecta a la garantía de independencia cuando se valoriza desigualmente la tarea de los Jueces o si no se les reconoce un mínimo indispensable para su desempeño independiente. Decimos también que los Jueces no pueden ser movidos de sus cargos, es decir, la inamovilidad de los cargos es esencial para que el Juez pueda decidir sin temores.

Todo pedido de enjuiciamiento debe ser fundado y analizado con la mayor seriedad y rápidamente desechado cuando no reúna esos mínimos requisitos. La amenaza de la destitución por cualquier medio, directo o indirecto, frente a sentencias que no conforman un determinado grupo, constituyen una afectación de esa garantía y una seria lesión a la independencia del Poder Judicial. El poder de enjuiciamiento o el disciplinario no tienen competencia alguna para revisar el contenido de la sentencia de los Jueces.

También decimos que los otros poderes deben respetar a los Jueces. Decimos aquí que el justo reclamo de acceso a la justicia y de una decisión rápida, requiere del dictado de legislaciones adecuadas por parte de los Poderes Legislativos y de inversiones en personal y en tecnología, por parte de los Poderes Ejecutivos. Por ello es necesaria la definición de políticas de estado respecto del Poder Judicial, que basándose en el consenso sean respetadas en todo el País, para que la población reciba el servicio que se merece. Porque lo que vemos aquí es que aumenta la demanda de justicia, todos le reclaman a la justicia y nos hacen responsables de la falta de acceso o de la lentitud. Pero es indispensable que pongamos en conocimiento de la gente que el acceso a la justicia y la rapidez de los procesos requieren de legislación que deben resolver los poderes legislativos de la Nación y de las Provincias, y también es un problema de recursos. Entonces, necesitamos políticas de Estado en la Justicia y no que los recursos sean utilizados a veces con fines indirectos y otras veces sin ningún fin.

Queremos también dirigirnos a la población. Me parece importante que todos aprendamos a hablar el lenguaje del derecho. Y aquellos a quienes no les gustan las decisiones de los Jueces, deben aprender que vivimos en un estado de derecho y que hay recursos y que el sistema judicial provee la solución y así lo ha hecho siempre, aún en casos de una enorme trascendencia, de una enorme dificultad para decidir. Pero no es bueno que la gente perciba que, frente a una decisión adversa, hay otros medios fuera del derecho. No es bueno que la gente perciba o se le dé a entender que el desprestigio de la autoridad, la deslegitimación de quien emite un fallo o cualquiera de los procedimientos que se han visto en los últimos años son legítimos. Debemos ser firmes en defender el estado de derecho, que este lenguaje sea el de todos, el de los Jueces, pero también el de la población.

Y también decimos que los gobernantes, aquellos que tienen transitoriamente la gestión de los asuntos públicos, deben efectuar una lectura madura de la Constitución. Y no es bueno que se hagan campañas políticas con la justicia o que se aliente a la agresión a los Jueces. El estado de derecho implica que todos los poderes coincidan en una cosa, que es la defensa de las Instituciones. Y no es bueno que existan enfrentamientos de este tipo. Y tampoco pensamos que esto sea defendible, bajo ninguna perspectiva.

Creemos entonces, que aquí estamos haciendo una fuerte declaración de Principios. Porque pensamos, también, que los Principios son los que iluminan nuestros actos, los que nos guían, los que nos dicen frente al día de hoy que a veces es abrumador, frente a las dificultades que a veces consideramos casi insuperables, son los que nos guían, son los que nos dicen: este es el camino a seguir y por esto debemos luchar. Es lo que nos mantiene unidos, es lo que hace que todos podamos coincidir en una propuesta común. Porque esa es la gran enseñanza que de aquí debemos llevarnos. Queremos que, en el futuro, todos sigamos juntos. Que tengamos políticas de estado respecto del Poder Judicial y que dentro del Poder Judicial, exista un sentido de pertenencia a un poder del Estado. No es bueno que nos sintamos aislados. Esto no tiene relación con la independencia de criterios o la discrecionalidad del Juez. Sí, en el aspecto Institucional, es muy importante que nosotros tengamos la clara sensación de que estamos dentro de un poder del Estado que nos protege, pero que también nos da un sentido, nos da un sentido que es el de servir a la comunidad.

También debemos prestar un servicio a la comunidad. Debemos tener presente que nuestra tarea es para la comunidad. Esto no significa tomar decisiones en función de lo que piensa la mayoría publicada, sino que siempre debemos estar ajustados al derecho. Pero también debemos percibir, como lo ha dicho la Corte, el sentimiento general de la sociedad. Debemos saber que vivimos en una sociedad. Este sentido de pertenencia a un poder del Estado y a una comunidad, es esencial para que nosotros podamos tener Jueces libres, Jueces independientes. Esto es lo que queremos y esto es lo que hemos, felizmente, consensuado.

Y me parece, que en el fondo, se trata de que todos aquellos que alguna vez decidimos estudiar derecho porque queremos la justicia, que todos aquellos que reaccionamos frente a alguna medida que conmueve el sentido de justicia, todos aquellos que alguna vez sintieron cariño por lo que hacían y que, con los años, dejaron de tenerlo, pensaron que la función es solo llevar papeles, esta rutinaria tarea diaria de tomar decisiones intrascendentes, no es así. Debemos recuperar esta idea de que cada decisión que tomamos es parte de la construcción de la sociedad. Estamos decidiendo, en cada una de nuestras medidas, una parte del sueño colectivo. Y para construir el sueño colectivo de una sociedad, debemos tener uno propio, debemos saber emocionarnos, debemos seguir queriendo la justicia, el derecho y estar enamorados de lo que hacemos. Porque si esta vocación no la tenemos, nunca vamos a tener un Poder Judicial fuerte.

Yo creo que debemos decir que estamos orgullosos de ser Jueces, porque el Juez tiene una función importantísima en la sociedad. Y no admitir ninguna otra cosa. Los Jueces no han tenido una buena vida en la historia. No crean que nuestras dificultades son nuevas, o somos los primeros en sentirlas, sino que a lo largo de la historia del derecho, uno puede percibir enormes dificultades. Pero han sido estos jueces, en todo el mundo, que han tenido pequeñas o grandes actitudes de frenar alguna decisión, de ser firmes en lo que pensaban, porque tenían vocación, los que hoy justifican nuestra presencia. Por eso queremos decirles que la idea final que todos defendemos es volver a sentirnos orgullosos de lo que hacemos. Creo que esto es lo que debemos perseguir.

Siempre habrá estrellas donde guiarnos, mirar. Y estos son los Principios que nosotros estamos reconociendo aquí y lo que todos queremos.

Nuestra gran responsabilidad como generación es dejarles a los que vienen un Estado de Derecho, funcionando, efectivo, pleno. Nuestra misión histórica es crear una justicia respetada por su prestigio que sea para todos los ciudadanos que habitan esta Nacion, sin que nadie sospeche que algunos, por su poder son tratados de modo diferente: todos son iguales ante la ley, cualquiera sea su origen, clase social, ideas políticas o religiosas o su poderío politico o económico. Parafraseando lo que se dijo, con gran elocuencia, en el antiguo derecho inglés, el rey tiene un enorme poderío y puede hacer lo que desee, pero su límite es el ciudadano común; éste podrá ser humilde y podrá habitar una vivienda precaria en la que podrá pasar el viento y la lluvia, pero no podrá pasar el rey porque la ley y los jueces le impiden avasallar los derechos del individuo.

Una justicia para todos, basada en la igualdad, requiere también que todos trabajemos por la justicia y respetemos la autoridad y el prestigio de quienes la ejercen para que puedan aplicar la ley frente a los poderosos.

Debemos trabajar fuertemente por eso, y debemos tomar las decisiones que sean necesarias. Pero esto lo vamos a hacer todos juntos. Yo espero que así lo entendamos y que estas comisiones empiecen a funcionar y que nos veamos próximamente, el año que viene, en una nueva conferencia. Nada más y muchas gracias.

(Aplausos).

Cuadernillo publicado por Rubinzal- Culzoni Editores



[1] De las palabras de la Sra. Ministra de la Corte Suprema doctora Carmen Argibay, pronunciadas en la Conferencia Nacional de Jueces, Santa Fe, 31 de marzo de 2006.

[2] De las conclusiones de la Comisión sobre Independencia Judicial, Status del Juez y Relación con otros poderes, de la Conferencia Nacional de Jueces, Santa Fe, 30, 31 de marzo de 2006.

[3] De las palabras del Presidente de la Federación Argentina de la Magistratura (FAM) doctor Abel Fleming, pronunciadas en la Conferencia Nacional de Jueces, Santa Fe, 31 de marzo de 2006.

[4] Szmukler, Beinusz: Integrante del Consejo de la Magistratura de la Nación, en representación de los abogados

[5] Gutiérrez, Rafael Francisco: Presidente de la Corte de Justicia de la provincia de Santa Fe.

[6] Caminos, Miguel Ángel: Presidente de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional

[7] Teru-teru: ave zancuda de pelaje color blanco con mezcla de negro y pardo, de 30 a 40 cm. de envergadura.

Anda en bandadas y alborota mucho con sus chillidos desapacibles al levantar el vuelo.




MAPA DEL SITIO
 

FEDERACIÓN DOCUMENTOS ACTIVIDADES
  • De la Dirección de
    Relaciones Internacionales e Intercambio


  • Departamento de Comunicación
  • INSTITUTOS
    TEMAS ACTUALES EVENTOS ANUALESOPORTUNIDADES CONVENIOS ENLACESSERVICIOS CONTACTO
    Copyright © FAM
    Federación Argentina
    de la Magistratura y la Función Judicial



    Términos de uso
    • Sede de Presidencia:
      Belgrano 224, 4° piso
      (5000). Córdoba - República Argentina
      Tel / Fax: (0351) 4282756
      E-mail: presidencia.fam@gmail.com
    • Sede Central:
      Bartolomé Mitre 2815, Piso 4, oficina 407 Bis.
      Ciudad Autónoma de Buenos Aires (C1201AAA).
      Teléfono: (011) 4867-0692
      E-mail: fam-bsas@speedy.com.ar

    Horario de atención (Salón Federal): lunes a viernes de 10:00 a 18:00 hs.